lunes, 30 de agosto de 2010

LITORAL CHILENO

CIENCIAS SOCIALES E HISTORIA

Desde el momento en que se concibe el territorio de Chile como una parte integral de la superficie terrestre, también se debe incorporar a dicho concepto el Mar o Litoral Chileno como parte importante de la soberanía nacional. Esta situación debe entenderse desde dos perspectivas bien definidas: el Mar Territorial, que corresponde a doce millas marinas desde la línea de costa hacia el Océano Pacífico, y, del mismo modo, el Mar Patrimonial o Zona Económica Exclusiva, que abarca 200 millas marinas desde la línea de costa hacia mar adentro, lo que permite al Estado nacional la exclusiva explotación y conservación de los recursos marinos, haciendo extensivo este derecho a las islas adyacentes e insulares, como también el territorio chileno antártico.

De este modo se presenta nuestro litoral, con más de 4.200 kms. de extensión en sentido norte a sur, al cual se suman otros 4.000 kms. localizados en territorio antártico, y una parte importante hacia el Océano para su libre explotación y preservación. A su vez, se debe agregar a ello una división especial que posee la costa nacional a lo largo del territorio:

Costa Pareja

Situada desde Arica (I región) al canal de Chacao (X región), y esta caracterizada por costas poco accidentadas y la existencia de islas adyacentes o separadas levemente de la costa como lo es la Isla Quiriquina, Isla Santa María e Isla Mocha. Las dos primeras en la VIII región, y la última en la IX región.

Costa Desmembrada




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CABO DE HORNOS


Desde el canal de Chacao hasta el Cabo de Hornos se extienden las costas de la sección desmembrada del territorio chileno. Debido a la acción de las aguas marinas y del hielo se han formado varios tipos de costas. Por ejemplo, los canales australes no son más que antiguos valles formados por los hielos e invadidos posteriormente por el mar.

Estas costas de la sección desmembrada se extienden en una dirección norte-sur por más de 1.600 kilómetros en un verdadero laberinto de ventisqueros, islas (más de 5.500), archipiélagos y canales, con anchos variables en su extensión oriental-occidental. Es uno de los sectores costeros más inhóspitos del mundo por su intrincada morfología y por su riguroso clima.

La intensa glaciación del Cuaternario hizo que los hielos cubrieran todo el paisaje de esta región, transformándolo.

Los ventisqueros modelaron el actual relieve formando valles glaciares. La erosión glaciar trabajó fuertemente la superficie de las islas, despojándolas de casi toda la cubierta sedimentaría y dejando al descubierto su basamento cristalino: ello se aprecia particularmente en las islas occidentales de la Patagonia meridional y en las islas al sur del canal Beagle.

También este litoral ha sido sometido a una tectónica de hundimiento, penetrando el mar por la depresión central y por los valles glaciares, originando una complicada morfología litoral, caracterizada por bahías, golfos, canales, estuarios, fiordos, islas, archipiélagos. Hubo una significativa sobre profundización de los fiordos: mientras que la plataforma continental submarina se encuentra a menos de 200 metros debajo del nivel actual del mar, en algunos fiordos se observan profundidades superiores a los 1.000 metros. Por ejemplo, en el fiordo Baker esa sobre profundización alcanza hasta 1.244 metros bajo el nivel del mar. En el canal Mesier hay, además, cuatro lugares sobre profundizados, cuyas honduras se sitúan entre los 800 y los 1.300 metros.

Por efecto del riguroso clima se conservan grandes extensiones de hielos continentales que llegan hasta el mar.

Esta sección desmembrada presenta innumerables accidentes geográficos, como archipiélagos (Chiloé, Chonos, Guaitecas, Guayaneco, Madre de Dios); islas importantes (Wellington, Tierra del Fuego); penínsulas (Taitao, Brunswick), estrechos y canales (Mesier, Magallanes, Beagle); multitud de islas pequeñas e islotes; golfos (Penas); bahías (San Gregorio). Además, forman la costa una infinidad de ensenadas, fondeaderos y otros accidentes escarpados, rocosos y despoblados.

En este sector del litoral la plataforma submarina se encuentra a profundidades relativamente bajas y con un ancho bastante apreciable.

Es por todo lo anterior que nuestro litoral es de suma importancia para el país, en la medida de que se sepan utilizar sus recursos. Por ello, es preciso consignar ciertos elementos de importancia que son necesarios integrar:

La circulación de sus aguas




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Costa desmembrada


La circulación general del mar en las costas chilenas está fuertemente influida por la circulación atmosférica de los vientos en el Pacífico Suroriental. Parte de la corriente de Deriva del Oeste, al topar con el continente, origina y regula la circulación en las costas de Chile, ya que se divide dando origen al sistema de la corriente de Humboldt y a la corriente del Cabo de Hornos.

En la zona norte y central de Chile se distingue la presencia de dos corrientes que fluyen hacia el norte y dos que fluyen hacia el sur. Los flujos que corren hacia el norte corresponden a la corriente de Humboldt, que transporta aguas de origen subantártico y se divide en una rama costera y otra oceánica, que alcanzan una profundidad aproximada de 300 y 400 metros, respectivamente.

Los flujos hacia el sur corresponden a la contracorriente oceánica del Perú, constituida por agua subtropical que alcanza aproximadamente los 48º S y se ubica entre las dos ramas de la corriente de Humboldt. Y la contracorriente costera de Chile, que se presenta más bien en la zona norte de Chile, como una corriente débil que afecta hasta aproximadamente los 150 metros de profundidad.

Por debajo de la rama costera de la corriente de Humboldt, viaja la contracorriente subsuperficial Perú-Chile ubicada entre los 100 y 400 metros de profundidad y desde la zona norte del Perú hasta la isla Chiloé, esta corriente está compuesta por agua ecuatorial subsuperficial y se caracteriza por su bajo contenido de oxígeno.

La corriente del Cabo de Hornos se origina aproximadamente a los 45º S, su flujo es paralelo a la costa, con dirección sur y centrado alrededor de los 72º 30’ W. Las aguas superficiales transportadas por esta corriente son una mezcla entre las aguas provenientes de los canales y Agua Subantártica, conformándose un Agua Subantártica modificada, ya que presenta una menor salinidad. Esta corriente se une a la corriente circumpolar Antártica en el Paso de Drake.

Masas de agua

En la zona norte de Chile entre los 18º S y 30º S, se pueden identificar a lo menos cinco masas de agua, en la capa superficial encontramos el Agua Subantártica y el Agua Subtropical, en capa subsuperficial se ubica el Agua Ecuatorial Subsuperficial, bajo ella el Agua Intermedia Antártica y finalmente el Agua Profunda del Pacífico.

En la zona central encontramos las mismas masas de agua que en la zona norte con excepción del Agua Subtropical. En la zona sur subantártica se distinguen siete masas de agua: Agua Subantártica, Agua Antártica, Agua Ecuatorial Subsuperficial, Agua subsuperficial del Pacífico Occidental, Agua Intermedia, Agua Profunda del Pacífico y Agua Antártica de Fondo.

En la zona Antártica, al sur del Frente Polar, se han identificado hasta el momento, cinco masas de agua: Agua Subantártica, Agua Subsuperficial Antártica, Agua Intermedia Antártica, Agua Circumpolar Antártica Profunda y Agua Antártica de Fondo.

Fondo marino




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El margen continental chileno se caracteriza por ser uno de los más activos, tanto sísmica como tectónicamente, es un margen típico de convergencia y se origina debido a la colisión de la placa de Nazca con la placa Sudamericana. A la altura de los 46º S la dorsal de Chile converge oblicuamente con el continente, constituyéndose en un límite estructural y topográfico entre las placas Antártica, Sudamericana y de Nazca, motivo por el cual a este sector se le denomina Triple Unión.

La fosa Chile es una depresión continua del fondo marino que se extiende por más de 5.000 kilómetros desde Ecuador hasta Tierra del Fuego. A lo largo de su extenso recorrido presenta importantes cambios, tanto en su morfología como en la distribución de los sedimentos, lo cual permite dividirla en tres regiones.

La región norte se extiende entre los 18º y los 27º S y se caracteriza porque los sedimentos que cubren el eje son de poco espesor o no existen. La región central entre los 27º y 32º S constituye una zona de transición, cuya característica más notable es la disminución de la profundidad en el eje de la fosa, con un máximo de 350 metros de espesor de los sedimentos. La región sur se inicia a los 32º S, donde la fosa presenta un importante aumento en la cantidad de sedimentos, por lo cual su eje cambia de un cañón angosto a una depresión ancha y plana. En el extremo sur la fosa prácticamente desaparece como rasgo topográfico debido a que se encuentra cubierta de sedimentos producto de la erosión glaciar.

La dorsal de Chile es un relieve submarino que se bifurca a los 35º S- 110º W de la dorsal del Pacífico oriental y se prolonga oblicuamente hacia el continente sudamericano para converger aproximadamente en los 47º S. En sus dos extremos conforma la unión de tres placas litoféricas, en un extremo se unen las placas de Nazca, del Pacífico y Antártica, y en el otro las placas de Nazca, Sudamericana y Antártica.

El relieve submarino del Pacífico Oriental presenta una importante cantidad de islas y montes submarinos, todos ellos son de origen volcánico, que en la mayoría de los casos nunca alcanzan la altura suficiente como para emerger. En el área de interés nacional existen dos alineamientos que dan origen a islas. El mayor de ellos es el alineamiento de Isla de Pascua, que se extiende desde esta isla hasta alcanzar el continente, y en él se encuentran las islas Salas y Gómez, San Félix, San Ambrosio y un gran número de montes submarinos, intercalados en una banda de 200 kilómetros de ancho. Al sur de este alineamiento entre los 32º 30’ y 33º S, hay un segundo alineamiento de menores dimensiones, que se prolonga en dirección oeste-este en una extensión de 424 km de largo y 50 km de ancho, donde se encuentran las islas Róbinson Crusoe y Alejandro Selkirk.

Recursos marinos

Chile posee una amplia gama de recursos marinos vivos, tanto pelágicos como bentónicos. El anuario estadístico de pesca 1995 del Servicio Nacional de Pesca cita un total de 142 especies en explotación: 75 peces, 34 moluscos, 21 crustáceos, 9 algas, 2 equinodermos, 1 tunicado y 1 mamífero marino.

Durante el año 1995 el desembarque total alcanzó las 7.890.242 toneladas, de las cuales un 86% fue capturado por el sector pesquero industrial, el 7,1 % fue desembarcado por el sector artesanal que incluye pescadores, mariscadores y recolectores. El desembarque restante correspondió al aporte de los centros de acuicultura, que involucran el cultivo de peces, algas y moluscos.

Los peces constituyeron más del 93% del desembarque total. Las pesquerías más importantes durante el año 1995 fueron la de Jurel (Trachurus murphyi), Anchoveta (Engraulis ringens), merluza de cola (Macruronus magellanicus) y sardina (Sardinops sagax), las cuales se utilizan principalmente en la elaboración de harina y aceite de pescado.

Las algas constituyeron un 3,8% del desembarque total, siendo las principales especies explotadas el chascón (Lessonia nigrescens) y el pelillo (Gracilaria sp), las cuales se exportan principalmente como alga seca. Sin embargo, también se obtienen derivados como el alginato y agar-agar, respectivamente.

En el caso de los moluscos, constituyeron sólo el 1,1% del desembarque total, constituido mayoritariamente por: almeja (Protothaca thaca y Venus antiqua), chorito (Mytilus chilensis), culengue (Gari solida) y ostión del norte (Argopecten purpuratus), los cuales se comercializan principalmente como conservas y congelados. El desembarque restante corresponde a crustáceos, equinodermos, tunicados y mamíferos, destacándose la explotación de erizo blanco (Loxechinus albus, equinodermo) especie que constituyó por si sola el 0,7% del desembarque total.

En la actualidad, Chile es uno de los principales exportadores de harina de pescado en el mundo y se ubica entre los países con más altos índices de captura y exportación de productos del mar. Entre las actividades más dinámicas del sector pesquero nacional se destaca la acuicultura, la cual tuvo un desarrollo espectacular en la década de los 80 basado principalmente en el cultivo de salmónidos, y secundariamente en el cultivo de algas y moluscos. Su aporte en divisas el año 1995 alcanzó los 552 millones de dólares, cifra que representó el 31% de las exportaciones del sector pesquero nacional.

La producción del sector acuicultura en Chile, ha estado sustentada principalmente por los salmónidos que en el año 1995 constituyeron 94,4%, seguido por algas y ostiones, con 4,2% y 1,2%, respectivamente. No obstante lo que indican las cifras, la acuicultura en Chile engloba una serie de otros cultivos, algunos de los cuales ya se encuentran en etapa de producción intensiva como algas y moluscos. Además existen una serie de otras especies que se encuentran en cultivo incipiente como es el caso de: Turbot (Scophthalmus maximus), Puye (Galaxias maculatus), Abalón rojo de California (Haliotis rufescens), Camarón de río del norte (Criphiops caementarius) y Langosta de agua dulce (Cherax tenuimanus). Por otro lado, existe una cantidad importante de recursos hidrobiológicos potencialmente cultivables en el corto a mediano plazo. Considerando la gran extensión de costa y las ventajas que tiene Chile, la expansión productiva que debería tener la acuicultura en el mediano y largo plazo debería ser de tal magnitud que llegará a igualar o superar la cantidad de divisas aportadas por las otras ramas del sector pesquero.

Los puertos



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Los puertos chilenos se localizan en zonas de fácil acceso y situadas en las ciudades principales de cada región administrativa. A saber, se destacan, entre otros, los puertos de Arica, Iquique, Antofagasta, Coquimbo, Valparaíso, San Antonio, Talcahuano, Valdivia, Puerto Montt, Chacabuco y Punta Arenas. Todos stos son para el cabotaje nacional, importación y exportación de productos, etc. A su vez, se debe mencionar los distintos puertos para la actividad minera, tales como, Tocopilla, Chañaral, Caldera, Huasco y Guayacán, entre otros.